Jineth Bedoya, un ejemplo para tod@s

Imagen tomada del sitio http://www.flip.org.co.

AUTOR INVITADO

Por Leonardo Rúa De la Hoz*

@rualeo

Tener un día para recordar la violencia y discriminación en contra de la mujer es quizá uno de los pocos ‘caballos de batalla’ que le queda a este género, históricamente golpeado, maltratado, burlado e irrespetado. 

He visto de todo. Mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y sexual, agredidas por sus parejas, desplazadas, acosadas en sus trabajos, obligadas a prostituirse, atacadas con ácido e incluso abuso a menores.

También conocí de cerca embarazos producto de violación y abortos forzados. Mujeres víctimas del conflicto armado, agresiones a transexuales y hasta lesbianas, como la reciente perla del honorable padre de la patria desconociendo la dimensión y el placer del sexo entre ellas.

En este contexto, dos cosas me preocupan. La primera de ellas es que a pesar de las campañas y de los miles de casos que existen sobre maltrato a la mujer, la cifra ‘pica y se extiende’, en Barranquilla y en todo el país. La segunda, tiene que ver con el hecho de que el único modo de hacer la lucha directa a esta problemática es denunciando y, de eso, muy poco. Ser asesinadas, rechazadas, señaladas, nuevamente violadas o que el atacante reincida en caso de que viva en el mismo hogar, hacen parte de la lista de razones por las que las mujeres prefieren no hacerlo. Y hasta entendible, puede llegar a ser.

Sólo por mencionar una de las pocas estadísticas que existe sobre el tema, dadas a conocer por la Red de Mujeres contra la Violencia: en el 2012, en el Atlántico se han presentado 30 casos confirmados de maltrato violento y feminicidios, 19 de ellos en el Distrito de Barranquilla.

Por eso me quito el sombrero y profeso total admiración a Jineth Bedoya, subeditora judicial de EL TIEMPO, quién a pesar de haber sido maltratada, en su cuerpo y en su espíritu, tuvo el valor de gritarle al mundo que fue secuestrada, torturada y violada por tres hombres, el 25 de mayo del año 2000.

12 años han pasado de este terrible momento, que recuerda Jineth como si fuera ayer, y su caso sigue en la impunidad. Muy a pesar, esta guerrera convirtió su desafortunado incidente en su proyecto de vida, liderando la campaña ‘No es hora de callar’. Mostrando su testimonio en todos los escenarios posibles e invitando a las mujeres a denunciar.

La voluntad es la base de lo que uno puede hacer en la vida. Soy víctima y lo he asumido como una responsabilidad y obligación con las mujeres que no pueden hablar, que no tienen apoyo, o recursos para hacer conocer sus casos”, dice a gritos Jineth Bedoya.

Creo que nadie que no viva de cerca una experiencia como la del maltrato, violencia o violación podría entenderlas. Incluso resulta irrespetuoso sentar cátedra o juzgar, por qué las mujeres no denuncian sus casos.

Lo cierto es que no es un problema de ellas sino también de nosotros, abuelos, padres, esposos, hijos, primos, tíos y sobrinos. No es un tema de género, aquí lo que importa es que, a pesar de lo trillado del cliché, a la mujer ni con el pétalo de una rosa.

 

* Periodista, docente y redactor de la Casa Editorial El Tiempo. Texto publicado inicialmente en su columna semanal ‘Entre andamios’, en el diario ADN de Barranquilla.

Otras columnas del mismo autor en Noches de Media:

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