La Alemania de Günter Wallraff: sociedad racista y con las ideas de Hitler latentes

Günter

Por Tatta25

“Yo soy mi propio dramaturgo y la realidad es la que dirige la obra”. Con estas palabras, impresas en un pendón al lado de tres portadas de publicaciones traducidas al español, se anunciaba una de las participaciones del alemán Günter Wallraff en la Feria del Libro de Bogotá, el domingo 28 de abril de 2013.

El periodista, amado por muchos, pero también odiado por otros más, conversó durante una hora con la periodista Astrid Harders ante un auditorio León de Greiff lleno, sobre todo de gente joven.

El alemán, entrado en sus 70, recordó las identidades que ha tenido durante meses, incluso años. La más célebre ha sido la del turco Ali Sigirlioglu. Se metió en la piel de un inmigrante para trabajar en la Alemania de los 80 y denunciar así las malas condiciones laborales a las que los extranjeros eran sometidos. Esta experiencia, vivida por tres años, se transformó en su obra cumbre, Cabeza de turco (1985).

“Después de la publicación hubo cambios. Un ministro trabajó para que se cambiaran las condiciones laborales. Trabajábamos 16 horas. Nuestra salud sufría demasiado”, dijo al recordar las jornadas que le tocó afrontar en McDonalds y después en la empresa metalúrgica Thyssen. Wallraff también fue preso político en Grecia. Allí lo torturó la dictadura de Geórgios Papadópoulos y estuvo tras las rejas durante 14 meses. “A veces hay que arriesgarse para hacer las cosas visibles”, anotó.

La conversación, intercalada con imágenes en video que dieron testimonio de sus continuas metamorfosis, retrató a una Alemania que sigue discriminando por el origen étnico.

El video mostró después a un Wallraff convertido en somalí, que intentaba convivir en Alemania sin que el color de la piel fuera una barrera. “El 25 por ciento de los alemanes son racistas y resentidos, independientemente de su educación. Hay neonazis, nuevos seguidores del Partido Nacionalsocialista”, dijo al opinar que Hitler sigue vigente en su país.

¿Y la ética?

Los contradictores del periodismo encubierto del que se vale Günter Wallraff para hacer sus denuncias aseguran que no es ético engañar a la gente haciéndose pasar por otra persona. Wallraff, al ser cuestionado en el conversatorio dominical de la Feria del Libro sobre la ética, dijo que sería irresponsable si pone al descubierto a quienes les confían sus problemas y aclaró que acusa a los explotadores de los desprotegidos.

En Bogotá, Wallraff también recordó que un tribunal alemán falló a favor de su método argumentando que de no ser por su manera de mimetizarse no se descubrirían ciertas verdades. “Lo más duro viene después de la publicación de las historias. Eso es más duro que cuando estoy actuando como otra persona”.

Casi lo matan

Wallraff fue atacado por hinchas alemanes. Al estadio de fútbol llegó disfrazado de ciudadano negro. Una mujer policía le salvó la vida al dispersar a la turba disparando al aire.

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