[CASO DE ESTUDIO] Me hizo muy feliz volver a colaborar con Generative AI in the Newsroom, un espacio donde suelo ir en busca de inspiración. Esta vez escribí, junto a Pablo Manrique, What We Learned Building a Chatbot for La Silla Vacía’s Newsroom Archive. En el texto hablamos sobre cómo lanzamos SillaIA, cómo tuvimos que rehacer su arquitectura por el camino, qué nos enseñaron las 26.011 preguntas que respondió en doce meses y cómo entendimos que se trata de un producto vivo, que cambia con el uso y con las actualizaciones de modelo. Gracias a Nick Diakopoulos por abrirnos el espacio.
[IA + COGNICIÓN] Sigo pensando en por qué escribir importa. Tanto, que decidí diseñar un ejercicio de escritura a mano para mis estudiantes, pero eso será materia de otro post. Por ahora, estos enlaces:
- Nueva York anunció una moratoria de un año que prohíbe el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa para los estudiantes de escuelas públicas desde preescolar hasta el octavo grado (aproximadamente de 3 a 14 años) para el ciclo escolar 2026-2027. Trazaron la línea justo en las edades donde se aprende a escribir.
- Desde Sudáfrica, James Maisiri, un doctor en sociología industrial, cuenta para Rest of world por qué se salió del proceso de selección para entrenar a la IA que podría reemplazarlo. El trabajo consistía en enseñarle a la IA no lo que él sabe sino cómo decide. Lo entrevistó una IA, sin humanos de por medio. James no termina de explicarse su propia incomodidad, y escribe desde ahí.
- En la newsletter de Jeremy Caplan me encontré con una entrega sobre la nueva funcionalidad de ChatGPT para crear sitios web. Entre los ejemplos había una página que diseñó con los siete libros que está leyendo este verano. En la lista encontré uno que se conecta con la escritura: More Than Words. How to Think About Writing in the Age of AI, de John Warner. Sí, un sitio hecho con IA me llevó a un libro sobre por qué la escritura no puede ser reemplazada por IA. Y, por cierto, la funcionalidad de Sitios me impresionó.
[SOBRE EL ATAQUE A HUGGING FACE] Kevin Roose escribió en The New York Times por qué el ataque a Hugging Face debería preocuparnos. El resumen: en julio, decenas de miles de agentes de OpenAI fueron puestos a correr una prueba interna de ciberseguridad. Unos 1.200 encontraron cómo salirse del entorno cerrado, montaron un tablero de mensajes propio, se coordinaron con más de 70.000 mensajes entre ellos, entraron a los servidores de Hugging Face y después se dedicaron a buscar cómo borrar sus rastros. Dos enlaces citados por Kevin para explorar el caso en detalle:
- The whole OpenAI/Hugging Face story in plain English
- After OpenAI’s Bots Went Rogue, Watchdogs Were Kept on a Short Leash
Como Kevin, me quedé pensando en lo que esto significa y en lo desprotegidos que estamos como sociedad ante los riesgos de esta tecnología que no entendemos ni controlamos.
Con estos golpes de realidad, qué difícil debe ser escribir novelas distópicas por estos días. Buscando por dónde se está moviendo el género, me topé con Hum, de Helen Phillips. Cuenta la historia de una mujer que pierde su trabajo a manos de un robot humanoide y, para pagar deudas, se ofrece de conejilla de indias para que le alteren el rostro y así burlar los detectores; para darse un respiro, compra pases al Jardín Botánico, el último espacio verde de su ciudad, y ahí las cosas empeoran. Creo que esperaré la traducción al español. Ojalá llegue para Navidad.
[TIME100 AI 2026] Time publicó su lista anual de los innovadores, líderes y pensadores que están rediseñando el mundo con avances en inteligencia artificial. Recomiendo darse una pasadita. Las descripciones de cada personaje son cortas y fáciles de leer.
A mí, por ejemplo, que no he seguido de cerca su carrera, me sorprendió ver a Ben Affleck. Está ahí por InterPositive, la empresa de postproducción con IA que fundó y que Netflix compró en marzo por unos 587 millones de dólares.
Por cierto, estas curadurías anuales me llevan al modo fin de año en el que ya está mi ciudad. Aquí, desde septiembre se siente que viene diciembre.
[CONSUMO CULTURAL] Coyote vs. Acme es exactamente lo que promete el título: el Coyote demandando a la empresa que le vendió todos esos productos que le explotaron en la cara. Si creciste con los Looney Tunes, ve a verla. No altera el pasado ni lo que recordamos de los personajes. Por alguna razón, ver a dos ‘perdedores’ llevar a juicio al fabricante todopoderoso se siente bien.
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